 La Ontopsicología ha sido formalizada en Italia en los últimos 40 años por el Prof. Antonio Meneghetti. Basándose en los descubrimientos obtenidos y definidos a través de los años de investigación ontopsicológica en el campo de los estudios sobre la psique humana, hoy es posible constatar no sólo el logro de un recorrido terapéutico verdadera y concretamente eficaz en el plano de la realización del individuo, sino también la apertura de un modelo alternativo y complementario del procedimiento científico que puede ser aplicado en los diversos ámbitos en los que se ejerce la actividad del hombre, desde la pedagogía, hasta el derecho y la actividad empresarial. Para comprender cómo esto ha sido posible es necesario, como sucede siempre cuando se expresa una posición científica innovadora, revisar el recorrido histórico del fundador. Antonio Meneghetti, proveniente de una familia de orígenes humilde, en los primeros años de la postguerra es elegido, con sólo 11 años de edad, para iniciar los estudios eclesiásticos debido a su precoz inteligencia. Hasta el año 1971, en el que se forma cultural e intelectualmente dentro de la Iglesia Católica, alcanza niveles sumamente altos en los estudios filosóficos y teológicos certificados por un currículum académico prácticamente único. Durante la década del sesenta Antonio Meneghetti, desde su misión pastoral, advierte, a través de su experiencia cotidiana, los problemas existenciales del hombre (él mismo dirá que la experiencia de la confesión ha sido sumamente importante para sus posteriores estudios) y, como intelectual, desarrolla la voluntad de llegar al fondo de estos problemas, es decir hallar una respuesta concreta, racional, comprobable sobre el problema hombre. ¿Cuál ha sido el punto de partida? Desde comienzos del siglo XX en el plano médico se habían sido comenzado los estudios de psicología moderna (o científica) con el laboratorio de Wundt, los descubrimientos de Freud, Jung, el Comportamentismo, pero ninguno de los herederos de estos primeros investigadores había obtenido aún resultados tangibles sobre los grandes interrogantes del hombre, aquellos sobre el sentido más profundo de su existencia, ni se había logrado identificar un unitario y específico objeto de estudio. Este reflejo se ha manifestado en las décadas del cincuenta y del sesenta del siglo pasado en numerosos ámbitos de la vida social y de las costumbres: desde la filosofía en sentido estricto (Fromm, Adorno, Marcuse), hasta el arte (Picasso, Dalì, Modigliani) la literatura (Camus, Sartre, Simone de Beauvoir), la música, la moda. Círculos intelectuales universitarios de área marxista y socialista sentían profundamente la exigencia de una ideología de renovación, que se concretará en el movimiento de 1968 y que involucrará a muchos jóvenes. Sin embargo, en 1954 se había publicado una recopilación póstuma de conferencias dictadas por Edmund Husserl en Viena durante los años 1935-36, cuya reflexión había impresionado y estimulado mucho a Meneghetti: Husserl hablaba de una renovación radical de la filosofía, de la necesidad de hacer epoché, es decir de suspender nuestro juicio sobre los hechos reales, inevitablemente basado y condicionado por convicciones sociales, familiares, ideológicas para relacionar nuevamente al hombre con la realidad según como la misma es y no en base a como es vivida emocional o racionalmente. Las teorías se formulaban después. Todo esto porque existía la evidencia de un ser humano infeliz, inquieto. Sin embargo, la crisis de las ciencias no implicaba la crisis de su carácter científico: probablemente se había equivocado el recorrido, había sido una "caída de la intencionalidad filosófica". Husserl no se oponía a la ciencia, por el contrario, reconocía en la naciente psicología la ciencia que debería reformular el concepto mismo de carácter científico, llevándolo a su autenticidad. El inconsciente, descubierto por un colega de la universidad y amigo de Husserl, Sigmund Freud, seguía siendo un punto de partida fundamental para la psicología. Sin embargo era necesario ir más allá de Freud, Adler y Jung, cuya investigación estaba demasiado basada en la enfermedad. La nueva orientación de estudios en psicología, nacida con la intención de responder a las urgencias planteadas por el Existencialismo, brindaba una nueva lectura de la relación terapeuta-cliente (ya no paciente) y creía que en el inconsciente se escondían en realidad las mejores cualidades del ser humano. Así pues el hombre puede encontrar el camino de su realización auténtica en la existencia. Carl Rogers, Abraham Maslow y Rollo May rechazan el existencialismo de tendencia negativa de Jean Paul Sartre, que llegaba a una postura amarga y desconsolada de la absurdidad de la vida y de cualquier intento por interrogarse sobre la misma. También la Iglesia católica no permanece indiferente a esta crisis generalizada (que la embistió de lleno, con crisis de vocaciones espirituales) e inicia una gran reflexión en sí misma sobre la relación que debe mantener con el mundo civil: son los años del Concilio Ecuménico Vaticano II, de 1962 a 1965. El Concilio trae consigo un gran estímulo: la apertura de la Iglesia puede llevar a las mejores fuerzas intelectuales a superar los viejos esquemas y a buscar una confrontación abierta. Entre los protagonistas se encuentran teólogos ilustres como Karl Rahner. Antonio Meneghetti opera activamente en este sentido: él tenía una formación en la Iglesia que le permitía tener una visión más amplia sobre el alma en sentido espiritual respecto a los otros investigadores de la psique que tenían una formación exclusivamente académico-médica. Aun así, el Prof. Antonio Meneghetti había advertido la necesidad de integrar su ya vasto currículum con experiencias prácticas y estudios laicos, que había costeado él mismo, dividiendo su tiempo entre compromisos vinculados con su misión y la determinación de ampliar su visión. En efecto, desea conocer y confrontar las varias escuelas de pensamiento y las diferentes corrientes de la Psicología y de la Psiquiatría contemporáneas, y la manera en que las mismas responden a los problemas denunciados por Husserl, por los Existencialistas, por los psiquiatras como Karl Jaspers y Ludwig Binswanger que habían llegado a la investigación filosófica. El ahondamiento terapéutico y filosófico de Viktor Frankl es una de las visiones que más le fascinaron: se encuentra personalmente en Viena con el fundador de la Logoterapia, allí ahonda sobre los aspectos del lenguaje del inconsciente y de la responsabilidad individual del cliente. Como se puede leer en sus primeras exposiciones filosóficas, Antonio Meneghetti intuye que el problema no es connatural al hombre, pero de alguna manera está vinculado al aspecto de la racionalidad y la manera en que ésta es aplicada. Efectivamente cualquier posición ideológica, ya sea una moda, un pensamiento, una visión política, no puede plantearse como absoluta, aunque la misma lo pretenda: es una reflexión racional que sin embargo no corresponde totalmente a la realidad. Es decir, es evidente que se puede elegir una posición, pero se trata siempre de una elección arbitraria, que no siempre coincide con la realidad natural de las cosas. El hombre sufre porque va más allá de sí mismo, adopta un hábito mental demasiado condicionante por el exterior que le impone absolutos limitados y limitantes. Sin embargo no se da cuenta de ello, a nivel consciente, no sabe dónde se halla la causa de su malestar. En particular, la comprensión de las teorías matemáticas de Kurt Gödel sobre la insuficiencia de los sistemas formales y el principio de indeterminación de Werner Heisenberg en física ofrecen al Prof. Meneghetti ventajas intelectivas: la matemática es un sistema bien articulado de opiniones racionales y la realidad que nos rodea no puede ser medida con precisión absoluta. La racionalidad muestra así sus límites. Meneghetti no se conforma con realizar sus investigaciones midiendo la realidad a través de los modelos. Desea el resultado concreto, crudo, empírico. Finalizadas las tareas del Concilio, Antonio Meneghetti completa sus estudios y es profesor invitado en una estructura reformada precisamente con motivo de las tareas conciliares: la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino en Roma. Allí enseña entre 1970 y 1973 Fundamentos de psicología pastoral; La terapia centrada en el cliente de Rogers; Ontopsicología del hombre. Uno de sus alumnos le hace notar que lo que está enseñando va mucho más allá de Rogers, Meneghetti está ya formulando una reflexión original. Si el hombre es capaz de realización, deberá ser posible identificar la causa de la patología. En el aspecto clínico, la esquizofrenia, patología de aristas confusas, no claras (aún si se indaga más allá de las posiciones de la Ontopsicología), le atrae. A comienzos de la década del setenta, el Prof. Meneghetti decide obtener una total autonomía de instituciones y academias para poder llevar adelante su trabajo de manera completamente independiente. Una vez más se aboca totalmente a la investigación, la cual costea él mismo. Funda el primer Centro de Terapia Ontopsicológica en Roma, donde acoge a personas con enfermedades mentales muchas veces muy graves, que no reciben asistencia en ámbitos públicos. Experimenta con éxito la cura. Perfecciona el instrumento terapéutico del Residence. De 1973 a 1978 expone en una serie de congresos autofinanciados sus descubrimientos, fruto de sesiones terapéuticas de alrededor de 10-12 horas diarias. El descubrimiento más importante, el En Sí óntico, permite distinguir el punto de origen de la actividad psíquica, antes de que se produzcan los efectos y junto a estos el criterio de valor, de funcionalidad para cada individuo. Como principio interior y estrictamente individual, no está vinculado al ambiente exterior, sino que lo considera relativo y persigue su propio objetivo instrumentalizándolo. Es el criterio que la escuela rogersiana no había logrado identificar y que tanto deseaba. Con este descubrimiento resuelve las aperturas de campo de Gödel, de Heisenberg y responde a Husserl: “La realidad procede a través de proyectos formales abiertos. Una vez alcanzado el proyecto y sus interacciones, se puede medir, controlar y prever el resultado”. Más allá de esto, el conjunto de los descubrimientos (Campo semántico, En Sí óntico y Monitor de deflexión) permite no alterar o eliminar la ciencia, la investigación, etc., sino dar a las mismas un fundamento aún más sólido, real, tangible: la evidencia, única realidad que no necesita otras demostraciones. Para hacer ciencia auténtica, a la real medida del hombre en lo concreto de su existencia, se necesitan investigadores, científicos, estudiosos auténticos. Antonio Meneghetti se percata de que lo que había descubierto, y que luego confirmaron los resultados, era la base fundada en los hechos sobre la cual luego era posible construir la ciencia, la base de datos indudable que Husserl buscaba. En 1978 funda la A.I.O., una ONG que obtendrà, a fines de la década del noventa el estatuto consultivo especial ante el Consejo econòmico y social de las Naciones Unidas. El objetivo de la Asociación Internacional de Ontopsicología es la divulgación cultural de la ciencia ontopsicológica que, en base a los tres descubrimientos, proporciona el fundamento epistémico al conocimiento. El estudio y la evolución de su existencia son restituidos a cada individuo a través del método ontopsicológico. La Ontopsicología no funciona por modelos sino por confirmación efectiva, mensurable, de la realidad. El método, si es aplicado, lleva a un resultado seguro. Antonio Meneghetti ha experimentado en sí mismo la veracidad de sus descubrimientos. Ha llevado adelante, además de la psicoterapia, la enseñanza, la divulgación cultural y un recorrido empresarial propio en el campo artístico, de la moda y de la música, en efecto es también un excelente pianista. Por todas estas actividades ha recibido numerosos premios y reconocimientos. En sus actividades culturales y prácticas, la escuela ontopsicológica ha tenido siempre una mirada y ha puesto una atención particular en los jóvenes que, en las generaciones posteriores a los jóvenes del ’68, han vivido y viven en una relación difícil y desilusionada con el contexto que les rodea. El hombre es capaz de alcanzar y mantener su autenticidad histórica a través de un estilo de vida coherente con su verdadera naturaleza. El mismo, aun siendo joven, puede liderar su existencia por sí mismo y en relación con los demás. La Ontopsicología ha sido experimentada en todo el mundo y ha confirmado sus resultados en psicologías diferentes por cultura y tradiciones, confirmando la naturaleza interior común del ser humano. Con la investigación y los resultados científicos, a través de la experimentación y de los resultados confirmados, Antonio Meneghetti identifica y aísla el proceso y fenomenología de la intuición, la información clave de acceso a la solución en los diversos campos aplicados, en particular en el sector de la economía y de la competencia empresarial. © Copyright 2000 - 2009 Asociación Internacional de Ontopsicología © Copyright 2000 - 2009 Psicologica Editrice Todo el material publicado en este sitio es “copyright” de la Asociación Internacional de Ontopsicología y de la Psicologica Editrice. Está prohibida la reproducción, incluso parcial, de ninguna forma ni por ningún medio, de texto y fotografías sin la autorización escrita del Editor.
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